El cine dentro del cine ha sido un tema muy poco tratado en la historia del cine español, aunque en 1956 Rafael Gil realizó 'La gran mentira' y Alejandro Amenábar filmó 'Tesis', en 1996. Ahora, en 'También la lluvia', Iciar Bollaín describe las andanzas de un equipo cinematográfico que va a rodar una película sobre Cristóbal Colón en la región boliviana de Cochabamba, donde se ve envuelto en la llamada Guerra del Agua. Así que actores y técnicos se debaten entre acabar la película a toda costa o comprometerse con la batalla final. Lo cual da paso a un drama de crítica social, tan bien filmado como de una dignidad a prueba de bombas.
Así pues, digno esfuerzo creativo el emprendido esta vez por la autora de 'Te doy mis ojos', donde el choque cultural también está presente, en su inequívoco deseo por dotar de complejidad y verdad a la historia del descubrimiento por parte de los españoles de aquellas nuevas tierras, al tiempo que se desgranan oportunas reflexiones sobre la realidad y la ficción y, por extensión, de la época colonial, en el sentido de que el fabuloso continente iberoamericano, con el que nos une de forma indisoluble el idioma, la bendita palabra, no debe ser jamás objeto de colonización por parte de ninguna potencia extranjera.
A partir de ahí, la película, interpretada de forma sincera por un reparto bien conjuntado, tampoco se anda con remilgos a la hora de denunciar el doloroso trauma de una sociedad indígena aparentemente feliz, pero en la que se dan cita amargas soledades e injustas desigualdades, cuando no la más humillante pobreza. En fin, según parece, la religión ya ha cumplido su ciclo. La cultura del humanismo llega a su fin. ¿Y nosotros? ¿Cómo avanzaremos? ¿Cómo aprenderemos a conocernos mejor? ¿Cómo podremos ahondar aún más en el misterio de nuestra naturaleza? Antes tuvimos otros modos, otras armas. El respeto a los demás, a otras culturas diferentes, es la siguiente.
