El conflicto de Irak

LAs Claves
del juicio

Un tribunal de peso

 

El 11-M ha sido juzgado por tres miembros de la cúpula de la Audiencia Nacional, entre ellos el magistrado de mayor rango, Javier Gómez Bermúdez.

MADRID. COLPISA


Foto actualidad

Javier Gómez Bermúdez, presidente del tribunal del 11-M . ARCHIVO

La Audiencia Nacional quiso que el tribunal que juzguara los atentados del 11-M tuviera el mayor peso institucional posible. Pos eso designó presidente a Javier Gómez Bermúdez, máximo responsable de la Sala de lo Penal y el magistrado de mayor rango de la Audiencia Nacional. Le ayudaron los presidentes de las secciones segunda y tercera de la misma sala, Fernando García Nicolás y Alfonso Guevara, respectivamente.

Además de presidir el tribunal, lo que le confirió la dirección y el control de las vistas, Javier Gómez Bermúdez ha sido el ponente, es decir, redactor de la sentencia. Afiliado a la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura (APM), a sus 44 años atesora una amplia experiencia y un currículo que es la envidia de muchos jóvenes juristas.

Ingresó en la carrera judicial hace 18 años y en los últimos trece ha estado destinado siempre en la jurisdicción penal, en la que ha conocido todos los destinos, salvo el Tribunal Supremo. Ha sido juez de instrucción, juez de lo penal, magistrado de audiencia provincial, juez central de menores, juez central de vigilancia penitenciaria, magistrado de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional y, desde 2004, su presidente. Su nombramiento fue anulado dos veces por el Supremo, por defectos de forma, pero el Poder Judicial lo confirmó por tercera vez en el puesto el pasado 17 de enero.

La intención de Gómez Bermúdez, según sus colaboradores, era impedir dilaciones y evitar, con todas las armas en su mano, la presión de los 'juicios paralelos' o los intentos de introducir intereses políticos o partidistas en el proceso. Su objetivo fue conducir el juicio con el rigor exigido por la tragedia y con un escrupuloso respeto a las víctimas de los atentados.

No era un farol. En 2005 presidió el tribunal que, en el mismo pabellón de alta seguridad de la Casa de Campo, juzgó y condenó a los más de 20 acusados de formar parte de una célula española de Al Qaeda liderada por el sirio Imad Eddin Barakat Yarkas, 'Abu Dahdah'. Allí exhibió ademanes contundentes y dureza de trato con cualquier intento de torpedear el proceso, que condujo a buen puerto.

Gómez Bermúdez aspiraba a repetir éxito para que la sentencia del 11-M pueda estar lista a principios de otoño, lo que permitirá tramitar los recursos ante el Tribunal Supremo antes de que alguno de los terroristas deba abandonar la cárcel al ver agotado el tiempo máximo de prisión preventiva, que vence en marzo de 2008.

Histrión

Gómez Bermúdez estuvo flanqueado por dos magistrados con los que no guarda semejanza alguna, y que entre ellos son diametralmente opuestos. Como su papel en las vistas fue secundario, las sesiones del 11-M se perdieron la actuación de uno de los magistrados más histriónicos de la judicatura, Félix Alfonso Guevara Marcos, quien a sus 50 años esconde una sólida preparación técnica detrás de un perfil de hombre muy conservador y bajo una maraña de actuaciones sorprendentes e intervenciones fuera de tono.

 

Foto actualidad

Félix Alonso Guevara Marcos, será uno de los dos magistrados que apoyará a Bermúdez . ARCHIVO

Juez desde 1979, en los Juzgados de Instrucción de Madrid protagonizó sucesos todavía recordados. En una ocasión, constituyó su juzgado en el portal de un inmueble madrileño para dirigir allí el interrogatorio de las prostitutas detenidas en una redada por él ordenada. En otra ocasión, y por orden suya, la Guardia Civil detuvo en el ascensor del edifico de los juzgados al periodista Pedro J. Ramírez, que había desoído una citación como testigo. El entonces director de 'Diario 16' pasó varias horas en los calabozos.

En 1987, el Consejo General del Poder Judicial le sancionó con una advertencia tras investigar una denuncia presentada del Colegio de Abogados de Madrid por los malos modos con los que se dirigía a los detenidos y a sus defensores, costumbre que cuidó con mimo durante su carrera y a la que se entrega todavía hoy con inusitada fruición.

Un año después, fue destinado a la Audiencia Provincial de Madrid, tribunal en el que ya ejerció su padre, Benigno Guevara, un reputado magistrado que, entre otros asuntos de relevancia, condujo las vistas orales de los dos procesos abiertos por el asesinato de los marqueses de Urquijo. Su hijo también afrontó procesos 'de tronío', como el posible delito fiscal de la fallecida Lola Flores.

En la Audiencia Nacional, órgano al que llegó en 2002, ha demostrado que, con el paso de los años su carácter ha empeorado. Como botón de muestra, presidió el juicio celebrado contra los dirigentes de las organizaciones juveniles de Batasuna. Los abogados defensores llegaron a presentar una querella contra él, y el Gobierno vasco decidió enviar un observador ante el cariz que tomaba su forma de conducir la vista oral.

Félix Alfonso Guevara no hace distingos: si bien se las tuvo tiesas con los defensores de los acusados, no dudó en expulsar al abogado acusador en nombre de la AVT, Pedro Cerracín, cuando el enfrentamiento que mantuvo con él superó el límite de lo razonable.

Fernando García Nicolás, tercer miembro del tribunal, es justo lo contrario, ejemplo del magistrado empeñado en, por encima de todo, pasar desapercibido. Madrileño de 65 años, su currículo no ofrece datos significativos. Llegó a la Audiencia Nacional en 1994, donde se ha ganado el cariño de sus compañeros, pero no el respeto profesional. En esta década sólo se vio envuelto en un incidente relevante: su entonces compañero de tribunal Ventura Pérez Mariño denunció su "sospechoso" interés en la absolución de Monzer al Kassar. El traficante de armas sirio fue absuelto, la denuncia olvidada y García Nicolás recuperó ese discreto segundo plano que tanto le gusta.

_Redacción | Fuente: Agencias