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Actualizado: 13:09

Niveles de alerta pandémica de la OMS

Desde el momento en que a principios del mes de marzo se conocieron los primeros casos de personas infectadas por la, por aquel entonces conocida como gripe porcina, se decretó la fase 2 de los niveles de alerta pandémica de la OMS. Poco después se saltó al nivel 4, al declararse un contagio masivo en México, y a finales de abril se convirtió en 5 tras conocerse el primer afectado en Europa. Después de que el brote de H1N1 fuera extendiéndose rápidamente por todo el mundo, el 11 de junio se alcanzó el nivel máximo de alarma: la pandemia.

  1. Fase 1: En esta fase ningún virus que circula entre los animales ha pasado a afectar a los humanos.
  2. Fase 2: Es el momento en el que se descubre que uno de los virus que circulan entre los animales ha infectado al ser humano y, por lo tanto, es considerado una potencial amenaza de pandemia.
  3. Fase 3: El virus característico de los animales que ha pasado al ser humano provoca casos de infección esporádica en alguna persona o a algún grupo de persona. No obstante, han sido grupos tan reducidos o localizados que no hace necesario aumentar el nivel de alarma a la comunidad.
  4. Fase 4: Está caracterizada por la verificación de una transmisión entre humanos, transmisión de un animal o de un humano a un animal. Un virus de la gripe de estas características puede causar un brote a nivel de comunidad. La capacidad de causar brotes de enfermedades sostenido en una comunidad representa un importante cambio al alza en el riesgo para una pandemia.
  5. Fase 5: Está caracterizada por la propagación del virus en humanos en al menos dos países de la misma región de la OMS. Mientras la mayoría de países no estén afectados en esta fase, la declaración de la fase cinco es una fuerte señal de que el riesgo de pandemia puede ser inminente y de que el tiempo para finalizar el plan de organización, comunicación y ejecución de medidas de mitigación es corta.
  6. Fase 6: Es la fase de la pandemia y se caracteriza por los criterios que definen la fase 5, acompañados de la aparición de brotes comunitarios en al menos un tercer país de una región distinta. La declaración de esta fase indica que está en marcha una pandemia mundial.

El invierno austral: Argentina

La llegada del invierno a Argentina coincidió con unas inminentes elecciones legislativas en el país. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se vio envuelta en una polémica en torno a la presunta manipulación de datos de la epidemia de gripe A por "ocultamiento y falseamiento de las cifras reales de cantidad de ciudadanos infectados". Mientras que la presidencia afirmaba que había menos de 3.000 casos confirmados, el ministro de Salud, Juan Manzur, aseguró que las estimaciones se acercaban más bien a los 100.000 afectados, con la consiguiente psicosis en todo el país.

Tras los comicios, las autoridades llegaron a decretar un puente forzoso, el cierre de los locales de ocio y prolongaron todo el mes de julio las vacaciones escolares de invierno. Fue entonces cuando comenzó una ola de malestar y miedo entre la población que intentaban aprovisionarse de alcohol y mascarillas, mientras que el sistema sanitario estaba desbordado por el aumento de pacientes y el nivel de bajas laborales en el sector.

Tras el cierre de las escuelas y después de solicitar "flexibilidad" a las empresas, comenzaron las recomendaciones de que la gente se lave las manos, se tape la boca, permanezca en casa y llame al médico si se encuentra mal.

El saldo final de fallecidos ha superado el medio millar y las autoridades no descartan una segunda ola de contagios masivos.

El invierno austral: Chile

El pasado 17 de junio el Gobierno de Chile emitió un decreto por el que se declaraba la emergencia sanitaria en el país y dotaba al Ministerio de Salud de facultades extraordinarias. Entre esas facultades resaltaba la posibilidad de contratar personal médico de emergencia o de trasladarlo desde otras reparticiones, junto con la adquisición directa de bienes, servicios o equipamientos que sean necesarios. Además, los médicos tenían derecho a extender licencia a quienes, no estando enfermos, tengan contacto directo con contagiados. O incluso se disponía de la posibilidad de entrega de antivirales a todas las personas que lo requiriesen.

Gracias a las medidas tomadas por el Gobierno chileno, los servicios de salud operaron con normalidad y la demanda de asistencia se situó dentro de los niveles habituales para esa época del año. Así, poco a poco se percibió una importante disminución del número de casos notificados en todas las regiones de Chile y actualmente el total de muertos en el país no supera los 140.